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sábado, 21 de enero de 2017


ME AYUDA, POR FAVOR 
 
 
 
Texto y foto de O.Gomas, Archivo.
 
 
 

 
Yo no sé porque la gente se pone tan sumisa cuando pide ayuda para encontrar una dirección. Cada vez que me encuentro con un extraviado, la persona se me acerca con una humildad y una voz tan bajita que casi es desagradable. La forma como me pide que lo oriente es tan suave y delicada que parece un mendigo.  En varias ocasiones he visto individuos que prácticamente le ruegan al informador, con la sonrisa, al que de paso al que siempre laman “mi pana”, “amigo”, y cosas parecidas para crear fraternidad.

Lo que no me gusta de esa actitud, es la falsedad que suele haber tras la mansedumbre. La mayoría de los que piden el auxilio en esas condiciones son personas altaneras. Groseras la más de las veces. Muchos son tipos poderosos o presumidos, que cuando no es para pedir la dirección que no encuentran, ofenden a los otros solo con sus miradas de prepotencia. Algunos son seres implacables en la vida diaria, crueles e incapaces de ayudar a nadie, pero el día del extravío citadino o en la encrucijada de una carretera, se vuelven madres, abuelas o monjas de convento.

Pero por el otro lado, también me llama la atención el crecimiento que ha tenido la actitud negativa de los consultados para dar la información. Entre estos me constan varios casos de personas que dijeron que no sabían, aunque vivían en esa calle, tenían negocios muy cerca, o ese era el lugar de encuentro frecuente con amigos. Ya lo había notado en las miradas, pero al profundizar en la pesquisa, descubrí que esa actitud desagradable era simplemente porque no querían ayudar.  Se les puede descubrir porque al decir que no saben dónde está el sitio, sus ojos pierden el brillo y un rictus de desprecio contenido les inunda el rostro. Al dar la espalda se les nota un pequeño temblor en los hombros y menean los codos hacia adentro, con ese gesto, propio de los que se niegan a hacer algo solo porque no les da la gana.

Para saber la causa de esas actitudes consulté con varios psiquíatras especialistas en conductas inmotivadas y realicé vario experimentos simulando el extravío.

La primera reunión fue con el profesor Marco Lambuzo, experto en vainas raras de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, quien atribuye la actitud de plegaria de los extraviados al al síndrome del odio contenido. Para él el solicitante se parece a un viejo enemigo que le pidió dinero y jamás se lo devolvió.
Por su parte el profesor Michango Turk, profesor de la Cátedra de Guías Turísticos de la Universidad de Tombuctú, considera a los perdidos como idiotas natos, y a los que se niegan a dar direcciones los clasifica en seis grupos, a saber:

1) Los Tiracos, la gente que vive por ahí pero de verdad no saben porque son unos ignorantes  2) Los chumos, que saben pero no lo dicen porque no les gustan las personas que simulan humildad cuando están perdidas 3) Los dramures,  gente que no le gusta hablar con desconocidos 4) Los estofinos, que es alguien que también está perdido 5)  los bengas, que saben pero no lo dicen para que la gente aprenda a resolverse sola y 6) Los manunfos que saben y no lo dicen no vaya a ser que el fulano lo que va es a matar a alguien que vive en ese sitio.
Para la profesora Tramoya Montenegro de la Universidad Gradúate en Dos Días, de la Misión Ahora o Nunca, del Plan Rapidez y Pa Lante del gobierno venezolano, los extraviados, con su humildad, muestran que han regresado a sus raíces y que la dificultad les ha llevado a identificarse de nuevo con el pueblo, que como siempre vive rogando y esperando que les den algo.
 
Respecto a los que no dan la información, la experta pedagoga  bolivariana los divide en dos bandos: los que saben la dirección y los que no la saben, a los primeros los considera unos egoístas, hijos de perra, vendidos al imperialismo y agente secretos de la CIA, y a los segundos unos degenerados, que en lugar de ayudar a los demás e ir a averiguar dónde está esa dirección colaborando de una manera total y desinteresada, se van por la posición más cómoda, decir que no saben, algo ajeno a la solidaridad social que requiere el actual proceso revolucionario para vencer los intentos del gobierno norteamericano de desestabilizar a toda la región e impedir el desarrollo atómico del hermano pueblo iraní además de querer volver glotón al pueblo de Venezuela.

El último de los consultados fue el Dr. Edgar Nosferatu, de la escuela neo freudiana antiparabólica, que no nos quiso dar información, a menos que le  pagáramos la consulta. Al hacerlo, se limitó a decirnos que en realidad cada quien hace lo que hace simplemente porque le provoca.
Después de estudiar las opiniones de estos calificados expertos en problemas de extravío y negativa a la orientación y hacer consultas directas con personas perdidas y negadores a dar datos consuetudinarios, logré descubrir que el grupo predominante en Venezuela son los chumos, el segundo de la clasificación del profesor Turk, es decir la gente que se niega a ayudar porque saben que el perdido se les humilla por circunstancias pasajeras.

Para ratificar esta conclusión, probé pedir ayuda de una dirección con una  actitud altanera, totalmente opuesta a la de  la mayoría.  En el momento crítico de detener el auto junto al individuo que me podría orientar, puse una  entonación agresiva que no solo le infundió temor, sino que volvió el pedido de ayuda en una exigencia medio violenta. Cuando el tipo me insistió conque no sabía, me bajé del carro enfurecido y al sacar el gato y amenazarlo con reventárselo en la cabeza si no lo me decía, justo cuando le iba a dar el golpe, me orientó asustado con una precisión que me dejó con la boca abierta.
Definitivamente para no cometer errores en la vida uno tiene que investigar bien antes de actuar. Ahora se como tengo que  manejarme un día de estos cuando de verdad me pierda, algo que de verdad lamento, porque soy de esas personas amables que sonríe cuando necesita algo e incapaces de estar amenazando a nadie.

viernes, 13 de enero de 2017


EL MARXISMO

(Reedición de archivo, en ocasión de los 100 años de la creación de la desaparecida Unión Soviética.) 
 
Texto y fotos: Otrova Gomas.

 


Ante la insistencia de un minúsculo grupo por hacer renacer esta ideología del fracaso, concretamente, de los llamados líderes de la revolución bolivariana de Venezuela, en conjunción con varios delincuentes manifiestos, muchos oportunistas, y personas víctimas del lavado cerebral, consideramos importante darle una orientación sincera a los miembros salvables de ese clan, para que comprendan lo que se oculta tras las banderas del llamado socialismo rojo, o estado comunista.

La mejor manera para hacerlo, es dar detalles de la experiencia directa y sin intermediarios que tuvimos sobre la realidad de los países que lo sufrieron, y en los pocos que aun quedan viviendo esa dolorosa pesadilla.

 Para un análisis del problema, antes deben señalarse varias realidades que por mucho que se trate de negar, no aceptan discusión.

  • Desde que existe el mundo, en todas las partes y en todos los tiempos, hasta ahora y en el futuro, nadie ni nada puede impedir la existencia de diferencias entre los individuos de un país ni las ventajas de unos sobre otros en función de sus habilidades y capacidades.
  • El hecho de desenmascarar el teatro comunista no significa de ninguna manera ocular las fallas del capitalismo y otras formas políticas, o creer que estos solucionan definitivamente los infinitos y constantes problemas sociales que genera la especie humana por la complejidad de sus relaciones, y especialmente por su crecimiento irracional y desmedido.
  • Solo es posible mejorar las condiciones de vida de un pueblo respetando los derechos y libertades ciudadanas, actuando con cordura, con alternabilidad en el ejercicio del poder para corregir errores, y uniendo voluntades en lugar de crear odios y divisiones.
  • Cualquier sistema político económico puede lograr mejoras en la sociedad si existen libertad, voluntad real de hacerlo, y gente competente que lo intente.
  • El comunismo no se limita a fracasar en obtener los resultados que promete, sino que es la causa de males que son peores que los que ofreció resolver, y al final aumenta exponencialmente la crisis que dijo que iba a remediar. 
  • Existen culturas y civilizaciones desiguales, y cuando ellas conviven juntas surgen inevitables diferencias entre sus miembros. No aceptarlo y no poder a convivir con ello es legalizar el racismo, y
  • Cualquiera que sea el sistema político que se adopte en un país, no hay manera de resolver sus problemas sociales si la población indigente crece incontrolada devorando las soluciones, y más aún, si nadie lo señala sin temor ni se toman medidas inteligentes para racionalizar el crecimiento y educarlos.

LAS PREGUNTAS CRUCIALES

¿Por qué cayó el sistema comunista mundial instaurado en Rusia?

El comunismo como forma económica política, se desmoronó en todas las partes donde se había implementado por volverse un sistema político-económico completamente insostenible. Las excepciones en su duración, sea en Cuba, Corea del norte, Laos, y Bielorusia, es porque allí, el viejo sistema impuesto en los tiempos de la Unión Soviética, aun se sostiene por las férreas dictaduras que quedaron implantadas, las cuales han podido conservar el fuerte control ideológico, el terror policial y la propaganda que continua y firme a la cual tienen sometidos a sus pueblos .
La razón de la caída y fracaso comunista es simple: los sistemas productivos manejados por el estado nunca han estado en capacidad de satisfacer las necesidades económicas de las poblaciones. En todos ellos se desmoronó el suministro de alimentos, de equipos y bienes de todo tipo, la eficacia de los servicios, la calidad de los productos, los sistemas de salud y los avances tecnológicos.

Al contrario crecieron la burocracia, la corrupción, el afianzamiento en el poder de la camarilla de poder, el espionaje industrial para robarse de otros países lo que no podían crear, el terror policiaco, el tráfico ilegal de divisas y mercancías y la prostitución, al mismo tiempo que acabó con la iniciativa de los ciudadanos, las libertades públicas y el derecho de la gente a ser independiente para poder organizar su futuro y la seguridad en la vejez.

¿Cómo llegaron al poder los sistemas comunistas?

Los sistemas rojos llegan al poder de distinta manera, pero aunque varían los caminos, a la larga, cuando las estrategias empleadas les funcionan, todos terminan imponiéndose y manteniéndose con el engaño, el miedo y el uso de la fuerza. Así, en Rusia, Lenin y su camarilla enfrentaron a los ejércitos del Zar apoyándose en millones de personas miserables a las cuales luego persiguieron una vez logrado el objetivo, al igual que luego, cada nuevo líder persiguió a los que le estorbaban, asesinándolos o enviándolos a las cárceles de Siberia.
En la Europa del este, se implantó con la ocupación soviética de Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumania, Estonia, Letonia, Lituania y parte de Alemania al terminar la guerra contra Hitler. En ellos impusieron a la fuerza el sistema contra la voluntad de sus habitantes, que sufrieron muertes y cárceles o huyeron en millones para salvarse del terror; en África, el experimento se hizo con golpes de estado o por guerras fratricidas, como las de Angola, Mozambique y Tanzania, o acuerdos manipulados, como el de Madagascar.

En otros sitios el comunismo llegó por la guerra de guerrillas populares, algunas veces con una causa justa, sea al estilo chino, el cubano o el vietnamita. En otros sitios lo han intentado por la vía electoral, como el caso de Venezuela y Chile.

Lo que llama la atención es que a pesar de la variedad de formas para la toma del poder, luego, todos ellos, sin excepción, se derrumbaron solos, sin ayuda de nadie y por una sola causa: la absoluta imposibilidad de mantenerse en pie por el desastre económico que causaron.

 



 
¿En que se apoyan los sistemas del socialismo rojo?

El socialismo rojo se apoya en cinco columnas fundamentales para llegar y sostenerse: la pobreza del país, la voz de un líder, la propaganda intensa, la educación marxista a las capas más débiles de la sociedad, y especialmente por el terror. Nuevas columnas se ha levantado en el caso de Venezuela: la de los carteles de la droga, el soborno masificado y los ladrones de las arcas del estado.

Detallemos:
La pobreza. Cualesquiera que sean las múltiples razones por la cual ella exista, es la plataforma fundamental para vender el mensaje ideológico y la causa por la que se inicia la aventura roja. La paradoja es que así como les sirve para tomar el poder también hace que lo pierdan por la imposibilidad de acabar con esta pobreza y su impresionante capacidad para multiplicarla y masificarla.

El líder. Él es quien le vende la idea de la revolución marxista a las masas. Esto lo logra por sus habilidades oratorias, su poder de convicción y su capacidad para engañar mezclando embustes con verdades, igual insultando, acusando a otros de ser la causa de la pobreza de los que no tienen – lo cual no excluye de que sí los haya-,  así como amenazando e incitando al rencor, la xenofobia y otras bajas pasiones del espíritu.
En su discurso, el líder vende falsas promesas y paraísos inexistentes que adormitan la conciencia de los ilusos, y les despierta dos condiciones propias de la naturaleza humana, una positiva, el deseo de ser orientado por alguien y soñar con una vida mejor, y otra negativa, la envidia y el afloramiento del odio hacia quienes están por encima de nosotros.

Lo aberrante de este liderazgo es que el endiosamiento del líder le da poderes supremos sobre todos los recursos, las instituciones del estado y sus ciudadanos, gracias a la principal mentira de su discurso:  decir que él actúa por el bien del pueblo.

Lo trágico es que una vez afianzado en el poder, además de destruir la democracia, la mayoría de las veces, al igual que todos los degenerados de la historia tienden a apoderarse de ese poder de por vida y quieren volverlo hereditario.

La propaganda. Este es uno de los pilares más efectivos del sistema comunista, especialmente cuando ya tienen el control del estado. Bajo su manipulación ocultan el malbarato de los recursos del país para ensalzar las cualidades inexistentes del líder, ofrecer mundos maravillosos que nunca llegan y martillar con un mensaje repetitivo el odio, el nacionalismo exacerbado y el racismo disimulado, prendas revolucionarias que terminan instalándose en el cerebro de las masas por ese lavado cerebral. Para ello, desde el comienzo de su reinado acaban con la libertad de información clausurando o haciendo imposible el funcionamiento de medios independientes u opositores que les enfrenten.

La educación. Es básica en los niños y en el pueblo carente de preparación. Ella es de una importancia fundamental en el proceso de crear zombis ideológicos, privados de la libertad de pensamiento y la posibilidad de escoger caminos propios. Este es el más dañino de todos los pilares socialistas, porque aunque junto a las mentiras trasmite ideas positivas desde el punto de vista cultural y social, es el que inutiliza a los ciudadanos para sobrevivir cuando fracasa indefectiblemente el sistema, sea más tarde o más temprano.

El terror. El sostiene al sistema a la vez que también se sostiene a sí mismo y a las demás columnas. Se manifiesta con la persecución a los opositores, las cárceles, el exilio y las represalias contra los disidentes y a quienes atacan al líder o discrepan de su voluntad, igual sirve para establecer la limitación de las libertades y apoyar las arbitrariedades contra la propiedad y demás derechos ciudadanos.
No ha habido socialismo rojo que al principio o al final no esté lleno de muerte, brigadas armadas al estilo fascista, o policías secretas aberrantes que practiquen las torturas y el espionaje masificado. Este terror no se manifiesta abiertamente desde el principio, sino en un proceso paulatino que lo va haciendo crecer bajo la excusa de defender la revolución, hasta que termina convertido en un monstruo todopoderoso de dientes afilados que come carne viva.

 
¿Por qué duran los sistemas comunistas?

 


 
A diferencia de los sistemas democráticos, con todos sus vicios, pero donde los ciudadanos al menos pueden castigar a sus malos gobernantes eligiendo a otros dirigentes y a otros partidos, los sistemas rojos una vez instalados eliminan toda posibilidad de votación en contra. El mal se vuelve perpetuo.

La farsa que montan con elecciones controladas es pública y notoria, primero con trampas electorales que desilusionan a los votantes opositores, luego con un control del sistema electoral apoyado con el lavado cerebral o el soborno.

Ellas solo le sirven para tratar de legalizar ante la comunidad internacional un sistema ilegítimo. Esta comunidad internacional solo ha tomado medidas para descalificarlos una que otra vez, y según los intereses de las grandes potencias o de gobiernos cómplices, que dejan que sea la destrucción del país quien se ocupe de su derrota. 

¿Cómo se vive en un país rojo ya consolidado?

Cuando no se es invitado oficial del gobierno hay cosas que llamaban, y llaman la atención en todos los países comunistas, pero lo más evidente en el primer encuentro son: el miedo de los ciudadanos, lo apagado de sus rostros, las numerosas vallas con imágenes del líder y las alabanzas a los inexistentes logros de la revolución.

Por otro lado la carencia o pésima calidad de bienes y fallas de servicios, la pobreza y el abandono de las ciudades, la policía vigilando por todos los rincones y ver pasar a los dirigentes del gobierno – se supone que los iguales a su pueblo- en sus lujosos carros oficiales con escolta. Ni que hablar de las clínicas del Partido donde el lujo y la tecnología están reservadas para los jefes del gobierno y del partido.
En bajo perfil están el tráfico de moneda, de productos indispensables para la vida diaria, y las ofertas de prostitutas que se abalanzan sobre los extranjeros como la única manera de conseguir divisas.

La parte social no visible, y que se da una vez que el sistema se vuelve absoluto, son: el control total de la vida de los ciudadanos, que son enviados a trabajar y a vivir en donde le conviene a la revolución, la liquidación de toda expresión de propiedad, varias familias viviendo en habitaciones de casas que antes eran propiedad individual, destruir el ahorro y el trabajo de la clase media, la imposibilidad de viajar al extranjero, en especial de los niños, los técnicos, los deportistas y los artistas y profesionales destacados, la separación forzosa de las familias, la baja calidad de los servicios médicos, la limitación y control de libros, canales de televisión y películas que están permitidos disfrutar, los sueldos miserables en comparación al de los países no comunistas y, un fantasma invisible que siempre flota por doquier: el deseo de todo el mundo de escaparse de ese infierno en el que los metieron engañados.

Muchas de estas desgracias no se ven mientras aun simulan ser un gobierno democrático. Pero en ellos ya se vislumbran las inevitables desgracias del terror. Recuerdo que en Venezuela, uno de sus lideres, en conversación privada me manifestó, que en Venezuela el sistema de instalación seria un proceso de veinte años y lo harían lentamente para no violentar la resistencia opositora.

¿Cómo es la industrialización bajo el socialismo rojo?
 
 

Para saber cuan desarrollado está un país, o sea el nivel general de vida de sus habitantes, hay muchos índices importantes, pero entre ellos hay dos fundamentales: la autonomía alimenticia y la satisfacción de las necesidades básicas, esto se puede detectar al observar su grado de industrialización y de desarrollo agrícola.

Para conocer cómo se desarrollan ambos bajo los regímenes comunistas, vamos a tomar al azar a cuatro países que conocimos personalmente en donde gobernó el marxismo: Checoslovaquia en Europa, China en Asia, Cuba en América y Tanzania en África.

1) La antigua Checoslovaquia, ahora la República Checa, era antes de la II guerra mundial un país industrializado al nivel del occidente europeo y con una agricultura floreciente. Tanto por su industria pesada como por su riqueza agrícola, se puede decir que pertenecía a los países altamente desarrollados del centro de Europa y se orientaba hacia la diversificación en otras áreas para liberarse de la dependencia de Francia, Alemania e Inglaterra que controlaban la mayoría de los mercados europeos.
Al producirse la invasión soviética e imponerse a la fuerza el régimen comunista, se escaparon del país millares de personas preparadas que eran fundamentales para su desarrollo y se acabó con la inversión privada que había producido aquel nivel de economía. Junto a ello, la estatización impuesta por los rusos la obligó a orientarse a áreas de producción que no eran convenientes para el país, pero que el mercado común comunista decidió que era bueno para el fortalecimiento de las llamadas democracias populares, un disfraz que usaron para no hacerle competencia a los productos soviéticos en sus colonias europeas. Igual daño se le infringió a la agricultura que en el acto empezó a debilitarse.

Tal situación causó la merma inmediata de su capacidad industrial al detener el libre crecimiento y una baja en la calidad de los productos. La paralización de los avances tecnológicos hizo surgir pésimos productos industriales, como los autos Skoda de la época roja, verdaderas chimeneas rodantes, de amortiguación insoportable y modelos estancados en el tiempo. Lo que ocurrió en el sector automotor aconteció con casi todos sus productos industriales, -salvo el caso de las armas, por razones obvias-, que no encontraron mucho espacio en los mercados internacionales al no ser competitivos.
Cuando terminó la era roja, después del doloroso ajuste de pasar de un régimen al otro, la republica Checa, ahora separada de Eslovaquia, empezó la recuperación por su histórica capacidad industrial y gracias al regreso de la inversión privada, pero siempre a la saga y amarrados a los países industriales desarrollados, algunos que estaban muy atrás de ella antes de la era comunista.

La muestra de los cambios favorables al terminar la era roja se nota en la calidad de los nuevos autos Skoda, fabricados con inversión de la Volkswagen, pero que de no haber sufrido el daño de una economía socialista hoy serían productos totalmente checos con su propia tecnología y capitales nacionales.

2) China en Asia es todo un caso, y además patético. Hace más de cuarenta años, bajo las ideas rojas de Mao, de país rural por antonomasia empezó una industria primitiva con base rusa, de pésima calidad o descaradamente copiada de occidente, de la cual recordamos bien entre otras a la fábrica de plumas robadas sin descaro de la Parker americana; en esos mismos tiempos las hambrunas por falta de producción agraria impresionaban.
Trascurrieron muchos años y al pueblo no le llegaron las ofertas prometidas. Siguió la llamada revolución cultural con el librito rojo del presidente Mao que solo sirvió para intensificar el fracaso industrial. Para evidencia bastaba comparar su desarrollo para esa época después de décadas de comunismo con el desarrollo de Taiwán o Hong Kong, que bajo una economía libre se habían apoderado de los mercados mundiales de industria ligera llevando a sus poblaciones a tener el nivel de vida más alto de toda Asia, apenas superados por Japón.

Conscientes del fracaso, el partido comunista bajo la dirección de Teng Siao Ping y otros dirigentes decidieron abrirse a la economía capitalista con el célebre slogan: “Ser rico es bueno” y empezaron la extraña era de la política de “Dos sistemas un país”, en realidad un método inventado solo para liberar la economía del fardo comunista pero sin soltar los privilegios de la enorme masa de dirigentes y los jerarcas del partido.

Esta curiosa mezcla de gobierno socialista con capitalismo salvaje ofreció garantías a los inversionistas de todo el mundo, mano de obra barata y sin derechos para los trabajadores, y la protección dictatorial del estado para garantizar esa paz laboral. El resultado está a la vista: de una triste era de pobreza socialista, China pasó a ser la segunda o tercera economía mundial, y sus fábricas, con masiva inversión y alta tecnología extrajera no permiten competencia por el costo de la mano de obra esclava, lo que la ha vuelto en el primer país imperialista del planeta, claro primero asociado a las grandes transnacionales que antes combatía, y muy pronto algunas desechadas una vez que los amarillos seres se  apropiaron hábilmente del know how que los sacó de los fosos de la miseria.
Ir ahora a China es ver el contraste que hay entre lo que queda de la antigua pobreza que produjo la era roja, con la desbordante y contaminante riqueza capitalista, solo que sin derechos y en un ambiente de miedo oculto por el aparato de terror.

3) En África, el ejemplo de Tanzania es doloroso. El intentó de salir del atraso por la vía socialista hundió al país en un abismo de miseria aún más profundo del que se encontraba al destruir la incipiente economía que apenas levantaba cabeza luego del período colonial.
Cuando Nyerere, el gran líder maoísta trató de copiar el sistema rojo de china nacionalizando las pocas y pequeñas industrias, expropiando tierras productivas y aplicando impuestos insostenibles al comercio, solo logró hacerles desaparecer junto a la agricultura, transformando a Tanzania en uno de los lugares más pobres en ese continente de pobreza.

Después de la debacle, el hombre que preconizaba el socialismo rojo africano, al ver cómo había dejado a los tanzanos en las peores condiciones que jamás tuvieron, renunció, pidió perdón por el error y se fue a vivir a Londres donde murió como un privilegiado. Tuve ocasión de oír su discurso de despedida estando en el sitio, y constatar su fuga y la de sus jerarcas enriquecidos.

La adopción de un nuevo sistema político multipartidista ahora no les ayuda, mucho más por las fuertes tensiones políticas y el odio que sembró en la población aquel intento de socialismo utópico.

4) Finalmente está la caricatura de la industrialización y la agricultura cubana, algo patético a pesar de haber tenido más de cincuenta años de comunismo.  El sistema primero se sostuvo por el terror y el apoyo diario y millonario de la Unión Soviética y, luego gracias a los ilegales regalos de dinero y ayudas de los marxistas de Venezuela cuando el barril de petróleo subió a los cien dólares, y Chávez la volvió en la nueva financista mundial de la mayoría de los sistemas y organizaciones con tendencia comunista.
De paso la principal razona por la cual al terminarse el boom petrolero dejó al país en la total destrucción y la más insólita miseria.
Hoy los cubanos con el cerebro lavado, son incapaces de resolver los problemas básicos de alimentación y el abastecimiento de productos elementales a pesar de esas ayudas, y sufren la amargura de ver como su agricultura es un fracaso y la industria actualmente se limita a formas primitivas orientada a la reparación de viejos autos, centrales azucareros improductivos y la elaboración de escasos productos con tecnologías completamente desechadas de los centros capitalistas.

En el desespero por escapar de ese túnel sin salida, sin reconocer el fracaso manifiesto, ahora, por segunda vez, pretenden abrir las puertas a la inversión privada, algo que siempre será imposible sin garantía de ganancia, sin el incentivo de los trabajadores de mejorar su condición y sin la libertad de comercio. No hay que hablar mucho del despido de millones de trabajadores, porque sin los miles de barriles diarios que aun le regala el gobierno rojo títere que pusieron en Venezuela, su crisis sería aún más profunda ya que el estado no tiene ni para pagarles el sueldo.
 
La ingenua y extraña apertura acordada con Obama y el Papa rojo está destinada al fracaso si no hay libertades reales en todos los sentidos, aunque siempre seguirán acusando de sus fracasos al bloqueo norteamericano, una mentira descarada, porque Cuba tiene relaciones y siempre las ha tenido con toda Asia, con China, con la mayoría de los países europeos, América Latina y las islas del Caribe. 

 
¿Cuáles son los lineamientos de la educación roja?

 

 
La educación en el marxismo siempre tuvo una doble cara. Por un lado trasmitía amor por valores positivos, como son la solidaridad, el amor por el arte y los deportes. Puede decirse que, en “teoría” aspira la formación de un hombre mejor para una sociedad mejor.

Lamentablemente esto, y muchos otros aspectos meritorios, que igualmente se trasmiten en cualquier sociedad desarrollada en todos sus centros educativos, y es posible en cualquier otro sistema, en el socialismo comunista vienen dados en un paquete que es altamente peligroso: el adoctrinamiento totalitario en la ideología marxista, que tiene el problema de que es un acopio inconmensurable de errores filosóficos, sociales, económicos y culturales, y el cual para tratar de defender solo tienen como argumentos los errores del capitalismo.
Esa formación comunista, además de ser impuesta a la fuerza y que distorsiona la verdad histórica por falsedad u omisión, carece de uno de los principios fundamentales para que cualquier educación sea útil: enseñar al individuo a que aprenda a analizar por sí mismo y hacerse su propio juicio, tener un pensum adecuado de estudio con una visión amplia y objetiva de la realidad del mundo en lugar de repetir un catecismo.

La mejor prueba de este absurdo educativo está en comparar los pensum de estudio y la calidad de formación de los alumnos del Liceo Aplicación de Caracas en los años cincuenta, con los del actual régimen  venezolano copiados del cubano.
El lavado de cerebro, que en el capitalismo por lo menos deja la libertad de poder escapar de él, en el sistema comunista es sustituido por uno que induce al error y no permite liberación.
Para agravar el panorama engendra dos monstruos: el miedo a la represión si se difiere de las pautas establecidas por la camarilla gobernante, y la renuncia a toda iniciativa individual que no coincida con los principios que ellos han establecido como una religión.

La consecuencias de este fracaso tan espantoso entre los habitantes del país víctima, las pudimos verificar visitando todos los países que vivieron la tragedia roja, allí se palpaba el atraso en que quedaron las ciencias, las artes y la economía, y sobre todo, la incapacidad en que dejaron a las personas para sobrevivir con independencia en un mundo indefectiblemente competitivo.

Esta aberración tiene un paquete de piedras preciosas que decoran la corona: mientras los dirigentes venden la promesa que nunca llega de la formación de un hombre nuevo, honesto y trabajador, ellos se privilegian, derrochan y roban sin control a las arcas del estado.


Dejemos que sea el palacio de Nicolás Ceausescu, el gobernante rumano fusilado con su mujer el mismo día en que se acabó la dictadura, el objeto sonoro mas llamativo. Hoy hasta es un sitio de muestra turística en Bucarest.  

 Las ciencias y el arte socialista

Pocas son las paradojas que muestran mejor el fracaso del sistema rojo como el hecho de que proponiéndose desarrollar la ciencia y la cultura, al final las dejan en condiciones mucho peores.
En las ciencias, fuera de algún raro aporte significativo de ciertos pueblos con capacidad innata para la creación, casi todas las manifestaciones de trascendencia en los países rojos fueron malas copias de países no comunistas, uno de los motivos por los cuales se oponen a la protección de los derechos de propiedad intelectual y perfeccionaron el espionaje industrial.
El ejemplo más llamativo fue el robo soviético de cerebros alemanes y del este de Europa después de la guerra, lo que permitió desarrollar la cohetería que puso en órbita al Sputnik, a Gagarin y a los avances atómicos.

En la cultura, si bien hay que reconocer que existe un disfrute y enseñanza para todos los estratos sociales, - como es lo normal en casi todos los países desarrollados y en muchos subdesarrollados- lo que parecería un logro lo dañó el generar el peor enemigo de la creatividad: el sometimiento de toda manifestación cultural a las pautas y valores que establece el régimen, y que fue lo que produjo aquella caricatura de arte llamado realismo socialista.
Tal encajonamiento cultural explica el atraso y lo difícil que ha sido encontrar algo interesante en la creación artístico-literaria del marxismo.

Es importante no confundir con arte y cultura comunista las grandes manifestaciones creativas del pasado que ellos conservaron y cultivaron por considerarlo inocuo a su ideología, -ejemplo en Rusia, el Bolshoi- ni la obra de genios del arte y la literatura que se formaron antes, y que cuando esta llegó se le plegaron por temor o convicción; tampoco la obra de los cómodos intelectuales y artistas occidentales que le apoyan, pero eso sí, viviendo ellos agradablemente en libertad y bien lejos del sistema que pregonan.

 
¿Cómo se apropia la camarilla roja de las riquezas del estado?
 
 
 

Fuera de la destrucción económica, la pérdida de las libertades y el atraso general del país, la peor lacra del sistema es la malversación de los fondos del estado y el peculado sin control por parte de los jerarcas del régimen.

La malversación se observa en la desbordada publicidad para vender la imagen del líder y la revolución bajo el principio de que repetir continuamente una mentira hace que se vuelva verdad.
Por otro lado están el malbarato de los recursos del estado, regalándolos a otros países para sostener revoluciones o socios que impidan su aislamiento, con gastos innecesarios tratando de remediar la incompetencia con burocracia; recuerdo una llegada al aeropuerto de Moscú donde nos revisaban el pasaporte tres personas, uno lo habría, otro lo revisaba y un tercero, de la policía política lo controlaba.  Igual están los vinculados a los privilegios de la camarilla del poder dándose buena vida con limusinas, el uso particular de aviones y otros equipos del estado, innecesarias comisiones oficiales, comidas de lujo, viajes, escoltas y buenas bebidas, entre otras menudencias.

Al hablar del robo de los dineros públicos encontramos que esta desgracia casi se ha vuelto una regla de quienes los manejan en casi todos los sistemas.  Con muchas y buenas excepciones, la corrupción existe en Europa, Asia, y dominan de manera despiadada en América Latina y África.
Esto se manifiesta en las desviaciones ilegales para favorecerse, recargos en contratos otorgados a dedo, partidas secretas o inexistentes, pero los casos de corrupción en los sistemas socialistas son mas elevados por una razón propia de las dictaduras: en ellos no se permite que se haga escandalo como en el mundo capitalista. La prisión o la muerte es el premio a los valientes a quienes se les ocurra develarlas.
 
En el comunismo, el silencio sobre las personas y los montos robados es total, aunque en algunos países a veces reprimen algunos casos, sea para apartar rivales en el poder o para mantener las apariencias. Los fusilamientos en China en la era pre y post capitalista, al igual que en Cuba en la primera época, no son sino picos visibles de un Iceberg descomunal.  

El caso de la corrupción en la Venezuela roja es impresionante por haber multiplicado en cantidad y monto a todos los gobiernos corruptos del pasado y de los próximos treinta años.
Jamás se podrá olvidar el sistema de manejo de los dineros del estado a la manera chavista: es asunto personal del presidente y su camarilla, lo que confirman los casos de los altos funcionarios a los que les han detectado y congelado cuantas millonarias en el extranjero.

A la venezolana se le suma el insólito el caso de la revolución de Nicaragua, también con dinero de Venezuela, en donde por ley, el Presidente Ortega no esta obligado a dar ninguna información sobre el dinero de la nación, el cual  maneja como si fuera propio y lo ha enriquecido junto a toda su familia.

Tampoco es ficción la fortuna que hicieron los jerarcas de la Unión Soviética, en la Alemania del este, Hungria, Polonia, y de  los otros países satélites de los rusos, al igual que los jerarcas cubanos.
La explicación del porqué esto ocurre es simple: para el manejo del dinero de la nación no existe ningún tipo de control sino el de ellos mismos, es decir, perros cuidando carne.

Para ilustrarse más, recomendamos enterarse de los detalles de cómo los dirigentes de los países que fueron comunistas al final se repartieron el estado como buitres, volviéndose verdaderos potentados y, algunos de ellos, hoy de los hombres más ricos del mundo, como también deben serlo los que controlan o se benefician de la industria petrolera en Venezuela.


¿Es posible un gobierno marxista sin represión?

A pesar de que es posible al comienzo del proceso de control del país, está completamente descartado en la segunda etapa de avance del control y una vez que logran su objetivo.

Para el marxismo todo lo que represente disidencia debe ser eliminado porque atenta contra la seguridad del poder conquistado. La forma, oportunidad e intensidad de la represión y el grado de libertades permitidas varían según el momento y la estrategia programada.
Inicialmente solo se limitan a acusar a los opositores de agentes, sea de la burguesía o del imperialismo, pero más tarde, una vez que ha sido eliminada la vieja estructura del estado inician el fortalecimiento de la policía política o de agrupaciones fascistas armadas que trabajará junto a miembros del partido en el espionaje y la represión de los ciudadanos, sea en los lugares de trabajo, en cada cuadra, en cada barrio y en cada centro de enseñanza. Las persecuciones, las cárceles y los asesinatos solo empiezan cuando la oposición comienza su lucha efectiva para enfrentar lo que se ha transformado en una férrea dictadura antidemocrática.

¿Dónde se haya la manipulación en el mensaje comunista?

La base para la imposición ideológica del comunismo radica en la repetición de un discurso falso. Es una amalgama de verdades, ocultamientos y mentiras que se asemeja a la retórica de todas las formas de fascismo, la demagogia y el populismo.
Si bien nadie puede negar que el mundo está lleno de pobreza, la falacia roja está en no analizar sus verdaderas causas, especialmente cuando está a la vista que en los lugares donde ha habido comunismo es donde se pierden los pocos avances que ha logrado un país.
Si de verdad todo imperialismo es nefasto y negativo y hay gobiernos democráticos terriblemente malos, la manipulación comunista radica en achacarle a otro país y otros grupos de la sociedad la causa de todos los problemas.

Cuando los marxistas instalados en la prensa internacional acusan a los países desarrollados de contaminar al planeta, algo que es indiscutible, excluyen a China porque todavía ondea su cómica bandera roja, esconden Chernóbil y los fracasos atómicos de la URSS, y no dicen que los productores de petróleo y carbón, la deforestación en Brasil, Indonesia, Madagascar y otros países asiáticos y africanos, así como el crecimiento desmesurado de la población son iguales de culpables.  No es una alerta objetiva sino calculada a sus intereses.
La deformación y la manipulación de la verdad, el aprovecharse de la buena fe de la gente ingenua, explotar los sentimientos chovinistas y de odio, forman parte de la metodología marxista para vender ideas y ocultar los terribles vicios del sistema rojo.

¿Quién acaba con los gobiernos rojos?

No obstante el ritornelo de que son víctimas de la burguesía y el imperialismo, a los gobierno rojos plenamente instalados, como los habidos hasta el presente, no los tumbó nadie desde afuera, ellos cayeron solos por su incompetencia para acabar con la pobreza, por acrecentar la carencias de bienes y servicios, o por la muerte del líder que la sostenía con sus discursos hipnotizantes.

Pero es obvio que tal apreciación está sujeta a revisión. Si el sistema político marxista tradicional está sufriendo cambios en su estructura clásica, y aparecen nuevos elementos para ser aprovechados por la imaginación y la voluntad unitaria de las fuerzas de la resistencia, creemos que a ellos se les puede llegar a vencer de otras maneras.

 
EPILOGO
 





Estas informaciones sobre el comunismo no son teoría. Ella fue vivida en muchos años y su teoría estudiada sin más intereses que la búsqueda de la verdad. Lo que han leído es una información producto de un largo recorrido personal por todos los países que sufrieron ese yugo, no solo los que han habido en todos los continentes, sino como ellos eran antes y como son hoy en día después del fracaso del sistema.

De ese impresionante recorrido, recordamos como una marca indeleble, el caso de un joven norcoreano que había denunciado a sus padres por considerarlos traidores a las ideas del presidente Kim, y la causa de que terminaran en la cárcel. 
El día que lo supe estando en Pyongyang, contuve la repugnancia que me produjo la noticia para no ofender a la traductora que actuaba como un zombi.

Todavía la veo amable y sonriente cuando  me lo decía; ahora solo me pregunto si ya vieja, no será otra de las víctimas de las hambrunas de la Corea roja, esas que han obligado al tercer heredero en sucesión a solicitar las limosnas de comida que le dará la Corea del sur, única manera de poder seguir diciéndole al pueblo hipnotizado y en sus marchas de robot, que en el socialismo rojo está el futuro de la humanidad.