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domingo, 17 de mayo de 2015


TECNOLOGIA DE PUNTA
 
Texto y fotos: O.G.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 





 
 
Venezuela se quedó detenida en el tiempo. Ningún avance de la ciencia y la tecnología moderna parece que será posible antes de cincuenta años después de la fuga de las bandas que la manejan.  No obstante, en un intento desesperado por mantenerse en el poder, el gobierno está incorporando varias tecnologías sustitutivas de gran importancia para ayudar al pueblo a superar las dificultades que la agobian. Entre otras hemos tenido acceso a cuatro de las más importantes.
 
 
 



COLEO DE TIGRES
 
 
 
 
 
 
 
 

 
El coleo de toros y de vacas era uno de los deportes más importantes del país cuando se conseguía ganado. Pero ante la escasez de estos animales y por la presión mundial para que se mantengan los derechos humanos de los deportistas, el alto gobierno ha decidido importar tigres a fin de que no se pierda la tradición del coleo y el recuerdo de esta forma del gentilicio criollo que todavía forma parte de nuestras  tradiciones
 
 
 
EL METODO
 
Como es lógico, para colear un tigre primeramente se necesita el tigre. Aunque aquí tenemos mucha gente que lo es cuando manejan los fondos del estado, los provenientes de la India son los ideales por su mansedumbre; pero igual, si usted no puede pagar el animal importado puede colear culebras, perros bravos o caimanes, aunque nunca obtendrá la emoción que producen los tigres de Bengala.
 
Primero es importante que haga un poco de ejercicio de manos antes del coleo para que pueda enrollar bien la cola de la fiera cuando la agarre. Los expertos también recomiendan el uso de Valium, te de camomila u otro relajante antes de salir a la manga.  No solo para usted sino para que también se lo dé al tigre.
 
El deporte propiamente dicho empieza con la soltada del animal, al que se ha puesto a correr tras un conejo. Justo cuando va detrás la liebre, usted lo persigue montado en su caballo. Trate de no pasarlo para que no lo vea, porque el caballo le puede provocar más que el conejo y eso distorsionaría el espectáculo.
 
Cuando galope al lado de la cola del tigre, aproveche el momento en que la levante y agárresela duro jalando hacia usted a la vez que se inclina hacia el otro lado para balancear el peso.
No se asuste si el animal ruge enfurecido cuando le da el tirón. Al contrario ténselo más duro. Como en ese momento ya se habrá olvidado del conejo y quiere saber quién le hala por el trasero, es lógico que se detenga y lo mire gruñendo. Pero no le pare. Espolee el caballo y pa´lante. Sin soltarle el rabo trate de tumbarlo gritando: ¡Sooo, tigre….! Eso les asusta y casi siempre se dejan caer sin hacer ninguna resistencia.  Sin embargo tenga cuidado, porque hay algunos que apenas les agarran el rabo dan la vuelta en el aire y se lanzan sobre el coleador con las fauces abiertas.
En este caso salte rápido del caballo y déjeselo para que se distraiga mientras usted corre. Y mejor que use caballos gordos, no sea que le provoque más el coleador que donde estaba montado.
 
 


CARRERA DE CARROS SIN FRENOS
 
 
 
 

 
 
 
 
 
Esta competencia en la que los vehículos van  toda velocidad pero sin frenos, se diferencia de las tradicionales porque no gana el carro que pase primero la meta sino el que logre detenerse más cerca de ella después que la atraviese .
Hay varios sistemas para terminar la carrera de manera exitosa, una es abrir huecos en el piso del auto y tratar de parar el carro sacando los pies y aguantándolo contra el suelo al pasar la meta. En este caso se recomienda usar zapatos con suelas metálicas para no perder el talón. 
 
También se usa el tirar un ancla contra algo fijo y pararlo violentamente al atravesar la línea. Algunos estilan soltar paracaídas, como los trasbordadores de la NASA  y en Irak la gente del Estado Islámico hacen explotar los cuatro cauchos cien metros antes de la llegada para ir reduciendo la velocidad. 
En Italia muchos competidores veteranos prefieren ir chocando el carro poco a poco contra las paredes del circuito y los muy fregados simplemente se estrellan de frente a lo primero que ven sin importarles el impacto sino ganar.
Por eso en esta versión de los gran prix también se les suele dar el título de ganador a conductores muertos y a gente que se quedó herida o perdió los  pies.
 
 
 
 
 
BOMBAS MOLOTOV DE RON
 
 
 
 



 
 
 
La bomba Molotov es una de las armas más eficaces que usa los pueblos contra la policía cuando el gobierno quiere que se vayan a su casa a ver televisión. La original, fabricada en Hungría cuando la invasión soviética consiste de un frasco de gasolina tapado con un trapo al que se le prende fuego en la punta y se le lanza a la policía para rostizarlos. 
Se  han inventado algunas variantes pero iguales de efectivas, como las de ron, bien sea gran reserva o del barato, e incluso las hay de wiski, de dos, cinco y hasta dieciocho años en el caso del escocés.
La peculiaridad de estas bombas es que son un reto tanto para el lanzador como para el destinatario. Al primero, poder vencer la tentación de no lanzar la botella sino irse a celebrar con los amigos, y para la policía, apagar la bomba y tratar de salvar algo para echarse un palo antes de seguir embistiendo a los manifestantes.
En países muy sofisticados los revoltosos también les lanzan pasapalos viejos junto al cóctel, que si los guardias no los atajan y se los comen pueden darle duro en la cabeza.
 
 
 
BOMBAS LACRIMÓGENAS ESCRITAS

 
 
 
 
Mientras que las de gas están compuestas de químicos irritantes que causan enrojecimiento de los ojos, espasmos, lagrimeo, irritación y producen tos, nauseas y quemaduras en la piel, las bombas lacrimógenas escritas aspiran hacer llorar a los manifestantes pero sin causarles daño. La diferencia radica es que son simples paquetes llenos de textos sobre historias de amores frustrados o cuentos muy tristes, que al caer en manos de los revoltosos y leer el contenido se ponen a llorar como niños, y por las lagrimas y el dolor que les producen prefieren replegarse.
 
Son de uso frecuente en los países que respetan los derechos humanos y en las verdaderas democracias. En ellos las autoridades pagan altas sumas a los escritores que les envían culebrones románticos o material muy afligido para la fabricación de los artefactos.