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domingo, 25 de enero de 2015


LOS DUEÑOS DEL MUNDO

 
 
Texto y fotos de O. G. Archivo.
 
 
Recientemente una investigación de institutos económicos hizo público en alarmante  informe que 1 % de los hombres más ricos del mundo poseen más riquezas que todo el resto de los habitantes del planeta juntos. En la lista figuran hombres como Billy Gates, Los Rockefeller, el imperio del viejo Sam Walton, un mejicano gordo, al igual que de los reyes saudíes, el Sultán de Brunei o Diosdao Peluca, ese venezolano tan conocido en su país por lo que insulta.   Pero la falta de una adecuada información les ha hecho pasar por alto un estudio secreto de la NASA en donde determinó cuales son los verdaderos dueños del planeta.

Para el común de los mortales este limitado grupo de multimillonarios no existen. Son inventos de los corredores de rumores. Susurros que se escuchan en las partes traseras de los bancos, referencias imprecisas sobre cosas sórdidas en el ya sórdido mundo de los negocios. Ellos son una alucinación que se desvanece por la falta de rostros, de huellas, o por no aparecer en las revistas del chisme. En definitiva, en su simplicidad mental la mayoría piensa que es algo que no puede ser simplemente porque no es posible.
 
Pero como siempre, la gente de a pie, la de patines, la de motos y la de autobuses, vive equivocada, porque si estos seres no son muchos, ni salen en las listas de la revista Fortune, Ola o Bunte Ilustrierte, ellos si existen y son una impresionante realidad.  Son un excéntrico y reducido grupo de hombres de caudales casi inconcebibles que todo lo controlan sin que lo sepamos, y viven escondidos en sus castillos de lujo desde donde observan lo que hacemos a cada minuto por las imágenes que les trasmiten sus satélites privados. La mayoría reciben desembolsos secretos de organismos públicos o de grandes corporaciones transnacionales para que hagan o dejen de hacer algo, que de otra manera desencadenaría una crisis o una terrible calamidad.
 
De ellos presentaremos a tres de los más poderosos, que fueron detectados hace poco gracias a la implacable penetración de la inteligencia norteamericana en la lucha contra el terrorismo. Algunos asombran, como le ocurrió al mismísimo gobierno de los Estados Unidos, que al enterarse de tal magnitud de poder prefirió guardar silencio atemorizado.

  

PUTRO MENTATANO.

 


 
No se sabe quién es, ni que hace, ni de donde se originó su riqueza. Nadie lo conoce, ni lo ha visto nunca porque por vía de sobornos logró retirar la información que existía sobre su persona de todos los organismos públicos que le registraron; pero todas las pesquisas financieras llevan al mismo sitio y a una sola conclusión: es poseedor de una fortuna que supera la posibilidad de determinarse por el monto de la masa tan grande de dinero que gana cada segundo. Solo sobre capitales colocados en bancos, esta se incrementa en cincuenta millones de dólares por milésima de segundo. Para la prensa amarillenta de Londres, que ocasionalmente lo ha nombrado, debe ser Dios o alguien que le representa, porque no es posible que un ser humano pueda ser tan rico. Aunque se sabe que debe vivir en uno de los 700 palacios que tiene regados en los sitios más bellos e inaccesible del mundo, su trato está vedado a cualquier mortal y se tiene noticias de que posee veinte dobles para despistar.

Comunicarse con él solo es permitido a través de los abogados de sus abogados. Incluso su mujer, que logró tener relaciones íntimas el día del matrimonio, solo por vía de sus representantes legales, a los que le va  rotando semanalmente para que no se aburra.

Hay dos fotografías poco claras que le fueron tomadas en 1.989. Una en secuencia cuando le da cincuenta centavos de dólar a un ciego que pedía limosnas. En las imágenes que conserva la CIA en sus archivos ultra secretos, se puede ver su mano enguantada saliendo de la  ventana del carro de vidrios oscuros en el momento en que arroja la moneda, y la otra cuando se abre la puerta y vuelve a sacar la mano a toda prisa para quitársela, tal vez arrepentido por el gesto o sabiendo que de todas maneras ese dinero le regresaría por vía de alguna de sus empresas.  Hay otra foto, la que se puede ver arriba, pero poco clara, ya que es parcial y va con una máscara durante el carnaval de Venecia, el único sitio que visita y en el que se sabe que camina solo, confundido y disfrazado entre las multitudes.

 La Oficina del Impuesto Ingles que lo busca desesperadamente ha levantado este perfil del hombre: Alto, pero un poco bajo para esa estatura, piel de color indefinido, pero más bien clara, ojos oscuros con tonos variados. Usa guantes todo el tiempo para no dejar huellas dactilares. No da propinas, ni da las gracias. Tiene la idea de que todo lo que existe le pertenece o va a pertenecerle. Rudo en extremo, derrota a sus rivales y enemigos siempre por vía de una compañía anónima para enfurecerlos, luego los pisotea y los humilla y les recuerda la derrota  durante veinte años por vía de correos, llamadas telefónicas, y enormes pancartas que coloca en el vecindario donde viven. Adicto al caviar se come hasta seis kilos en una sentada, y según las últimas palabras de un mayordomo moribundo que logró escapar, la servidumbre que utiliza recibe altos sueldo pero no puede salir más nunca de la casa. Este hecho  vino a constatar la veracidad  de una información aparecida en el Times, de Londres, según la cual ordena matar al empleado que quiera irse para que no revelen nada de su vida. Por el informe de las oficinas de recaudación de ochenta naciones nunca ha pagado un centavo de impuestos y alardea de que jamás lo hará ni aunque lo ajusticien, lo quemen vivo o lo sometan a tortura. Su existencia atemoriza, porque nadie sabe si detrás de cualquier cosa que ocurra en este mundo están las manos  del misterioso Putro Mentatano, o si estaremos acrecentando su riqueza.

 
 
JACK BRASESCU

 
 

   
De origen rumano, se sabe que ganó sus primeros mil millones en la época de la guerra vendiendo pilas usadas como si fueran nuevas y reciclando palillos en restaurantes de carne. Se calcula que a los treinta años tenía en sus cuentas bancarias más de diez mil millones de dólares, y a esa edad, viendo como crecía la envidia a su alrededor  decidió retirarse de la vida pública.

La base de su imperio nace de su convicción de que  solo se logran las grandes fortunas con el monopolio de algo abundante. Eso le llevó  a controlar todo lo que fuera el aire. Compró, y controla a través de varios holdings y testaferros, el 98% de las fábricas de aire acondicionado alrededor del mundo. Para 1.975 era el proveedor exclusivo de todos los ventiladores, los abanicos, bombas para piñata y fuelles del planeta. A fines de 1.980 con una fortuna calculada en treinta mil millones de dólares pasó a ser propietario de todo lo que era el llenado de bombonas de aire comprimido, oxígeno y acetileno y la fabricación de chicles de bomba, y no contento con esto se orientó a lograr el sueño de su vida: controlar el flujo y la dirección del viento. Con la inversión más grande en dinero y tecnología que se haya conocido hasta el presente, en el año 1.990 monto una increíble planta para el desvío de las corrientes de aire en cualquier lugar de la tierra. Sus poderosos generadores situados en una isla perdida en el Pacífico, son capaces de producir, descarriar y aumentar la intensidad de tornados, huracanes y tolvaneras en cualquier coordenada geográfica, sin que hasta ahora se pueda determinar como lo hace debido a lo complejo del sistema de turbinas y reactores  nucleares que posee.
 
Hoy en día el 70 % de estos fenómenos naturales en el planeta son causados por la Air Sistems Corporation, una sociedad off shore de Brasescu con 1.000 dólares de capital registrada en Liberia la que opera con testaferros haitianos para no pagar impuestos. La Air Sistem Corporation cobra sumas fabulosas a países, estados y municipios de los cinco continentes por desviarles los huracanes, tifones y tornados. El inclemente castigo que vemos todos los años  en Cuba, las pequeñas islas del Caribe y el sur del mar de China son consecuencia de la negativa de estos países a pagar las cuotas que Brasescu les ha fijado.

Para el año pasado, este hombre, ya bastante mayor y soberbio como él solo, poseía un caudal que se estimaba por encima de los quinientos mil millones de billones de dólares. Actualmente ha empezado a hacer experimentos para controlar a distancia la respiración de los seres humanos, lo cual  de lograrlo le asegurará  la propiedad de todo el dinero que se encuentra en los bancos de Estados Unidos, Europa y Japón, y tal vez volverlo en el hombre más rico del mundo.

 
 
BRUNO MANGIONNI

 

 
 
(Il capo di tutti i capi del mondo)

 
Napolitano. Se le ha llamado el unificador del crimen mundial. Personaje extraño que conjuga una crueldad infinita con una generosidad que supera la de la hermana Teresa cuando se embriagaba. Nacido en Nápoles, a los siete años había asesinado a más de mil policías y a seiscientos miembros de las bandas rivales de su padre. A los doce, después de liquidar a todos los Corleone, a la familia Testoni, a la Panetone y amenazar con derrocar al gobierno de Italia, fue nombrado “El Padrinito” de la poderosa Cosa Nostra siciliana y empezó a acumular fortuna.

El caudal más importante le viene de un impuesto que creo y que debe pagar todo el que quiera estar vivo en Italia.  Ha ido controlando poco a poco a todas las bandas de Europa, al conseguir la libertad de los delincuentes detenidos averiguando el precio de cada uno de los jueces del viejo continente. Extendió su imperio criminal  a los Estados Unidos y al Asia, donde maneja el negocio de la heroína  el opio, el queso gruyere y el ron barato y a Mercal en Venezuela. Con las inmensas ganancias del año 1.986 compró a Colombia y a Bolivia en donde siembra cultivos de coca y marihuana, permitiéndoles a los lugareños que puedan elegir un presidente cada cinco años.

En 1.989 estableció su comisión por el robo de billeteras, que pecha con la mitad del contenido a todo despojo que haga un carterista en cualquier sitio de la tierra. No pagarlo supone una muerte instantánea. La violencia entre bandas rivales le ha ayudado a acrecentar su hacienda ya que él es quien les vende las balas y los entierra.  Su gran golpe financiero radica en que ha contratado a creativos publicitarios, policías, dueños de empresas, funcionarios corruptos, políticos deshonestos y libretistas de televisión para crear nuevos delitos, los cuales  patenta y los pone a producir al máximo.

Su fortuna personal se confunde con la de todo el crimen organizado, ya que aunque no figura bajo su nombre, por un precepto mafioso que dictó en el año 1.969 todo el dinero de los delitos que se produzcan en cualquier lugar del planeta le pertenece, permitiendo que quienes lo cometan puedan usar una parte para satisfacer sus necesidades personales y las de sus bandas, pero respetándole el derecho que posee de quedarse con lo que dé la gana cuando él lo desee. Esto es aceptado sin chistar en los bajos fondos,  ya que hasta el más novato de los delincuentes sabe que oponerse a Bruno Mangionni significaría la muerte inevitable.

A pesar de su poder financiero, Bruno es un hombre sencillo y amable que ayuda a todo el mundo. Se puede hablar con él y pedirle prestado hasta cien euros al 100% mensual los días Lunes de 3 a 6 PM en un café situado en la vía Miguelangelo al norte de Palermo. Fuentes de inteligencia policiales italianas han informado que Il capi di tutti i capi está pensando en declararse presidente del mundo y así poder cogerse todo lo que le provoque del planeta. 

Tiene un hijo, Maritzo, que desgraciadamente no heredará el poderoso imperio criminal, porque solo le interesa en el ballet y el cultivo de las margaritas.