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domingo, 27 de julio de 2014


EL PLAGIO MUSICAL

O.G
 
 

 
 
 
“Los buenos artistas copian, los grandes roban."

Pablo Picasso

 
 Cuando se escuchan los acordes de algunas de las sinfonías de los Opus 6 o 9 de Johann Cristian Bach, en el acto nos vienen a la memoria muchos compases de las primeras sinfonías de Mozart, algo muy delicado de decir cuando el hijo turístico de Salzburgo es uno de los músicos más grandiosos que ha producido la historia de la música.

Pero la influencia, la copia y plagio musical son tan antiguos como extensos y repetitivos, por no resaltar lo provechoso y productivo que han sido a través de los tiempos, en especial antes del siglo XIX, cuando no existían los derechos de autoría y el copiarse o modificar la creación de otro autor no era delito ni materia de reclamaciones pecuniarias.

Sin embargo, antes de imputarle y condenar al gran genio musical el que haya caído siendo un niño en la seducción de uno de los hijos más brillantes de Juan Sebastián Bach, hay que tener en cuenta dos aspectos muy importantes sobre el tema, primero, que casi todos los creadores, sea en la literatura, en la pintura, la escultura u otra forma del arte, indefectiblemente al comienzo de sus carreras han sido influenciados fuertemente por la obra de una gran figura que les antecedió en el campo en donde luego serían estrellas luminosas; y segundo, que para la época del barroco el concepto de plagio musical no tenía las mismas connotaciones que tiene en nuestro días. Si algo era frecuente en esos tiempos era la toma de melodías de otro compositor, que eran trasformadas, adaptadas y a veces mejoradas.

La historia del plagio musical es larga. Así se acusa a Juan Sebastián Bach de que su Concierto No. 1 para Clavicordio era la adaptación del concierto para violín de otro compositor, y de haber tomado para el desarrollo de sus creaciones religiosas mucho de la obra musical de Martín Lutero. Entre estas, los seguidores del reformista alemán establecen como copia las Corales para Órgano, la Misa en Sí y la Ofrenda Musical, a las que consideran como copias de los textos de himnos del luteranismo que dominaba en la música de su tiempo.



 

Entre otras grandes figuras señalados de copistas están Claudio Monteverdi del cual consta que su dúo La Coronación de Popea, fue escrito por el italiano Benedetto Ferrari. Para El Diccionario de la música de Michel Brevet, "Haendel copió y desarrolló gigas de una suite de Couperin.  Al igual que "en un trozo de Ifigenia en Táurides, (acto IV), Gluck transcribe exactamente 6 compases de una giga de la Partita en si bemol de J.S Bach con un aumento de las baterías de acompañamiento y puesta en la en lugar de si bemol. También allí el diccionario menciona que: " la parte central del allegro de la sonata en la menor, escrita por Mozart en París en 1.778, reproduce nota por nota un pasaje de una sonata de Hullmandel publicada también en París unos meses antes”

En la misma delicada situación figura Beethoven, uno de los más grandes músicos que hayan existido. En Viena siempre fue blanco de acusaciones directas o indirectas, la última - muy comprometedora- la hizo en 1.996, el director de orquesta británico John Eliot Gardiner, según el cual:

….tomó prestada de los músicos de su tiempo la mayoría de sus obras más conocidas….no fue el autor del primer movimiento de su Quinta Sinfonía, como tampoco de la melodía de flauta de La Pastoral ni del Coro de la Séptima,…”. Según él, “… Beethoven en su juventud fue un apasionado de la música revolucionaria francesa del último cuarto del siglo XVIII, y que al investigar y hacer las confrontaciones descubrió por lo menos tres melodías francesas en la Quinta Sinfonía….“la famosa obertura con el destino que llama a la puerta se extrae directamente de “Ditirámbica” de Claude Rouget de Lisle (1760-1836, militar y músico francés y autor de “La Marsellesa,”. A su juicio “el último movimiento de la “Sinfonía Pastoral" lo tomó de un “Himno a la Agricultura” escrito por el compositor francés, Jean Xavier Lefevre (1.763-1.829) mientras que el movimiento final de la “Séptima Sinfonía”, “contiene obvios elementos rítmicos y armónicos de una pieza escrita por el músico de origen belga, Francois Gossec”. (1.734-1.829), y agregaen sus sinfonías Beethoven utiliza los instrumentos de viento en un modo muy similar a como se emplean en “La Cacería del joven rey Enrique IV”, de Etienne –Nicolás- Methul (1763-1817)."



 

El que haya oído la Tocata de Juan Francés de Iribarren (1.699-1.767) maestro de capilla de la Catedral de Málaga y uno de los músicos más notables en su época y en su género, se da cuenta que es copia descarada de la sonata Op. 5 en fa “A solo de violín”, de Arcangelo Corelli.

Vieja es la historia de mutua acusación de plagio de su cuarteto para cuerdas que se hacen Claude Debussy y Mauricio Ravel, a quien de paso Igor Stravinski llamó “el más perfecto relojero de todos los compositores”, y dan el ejemplo de “Pavana para una infanta difunta” donde están plasmadas melodías de Fauré y de Chabrier.

También podemos sentir estos excesos de influencia de un músico sobre otro en Wagner sobre Richard Strauss y sobre Bruckner, - quien al menos declaraba que lo tenia como un dios-, o el de la "Oda a la alegría" de Beethoven en el final de la Primera sinfonía de Johannes Brahms.

Uno de los ejemplos de plagio musical más abundante se encuentra en muchos compositores dedicados a estudiar y rescatar la música folclórica, como fue el caso de Heitor Villa-Lobos que no solo empleó las técnicas contrapuntísticas de Juan Sebastián Bach sino de la música popular brasileña, al igual que hay demasiado de las melodías populares húngaras y gitanas en las Danzas Hungaras de Brahms, entre otros.



 Ese dicho entre músicos de que "cuando no se repiten más de diez compases no es plagio" no se le puede aplicar jamás a buena parte de los compositores especializados en música para películas, así, John William, uno de los más solicitados en el medio, plagia descaradamente a los clásicos en " Star Wars " cuya banda sonora tiene demasiado de la Sinfonía Nuevo Mundo de Antón Dvorak y acordes de los Planetas de Holst y piezas de Shostakovich , Mahler y Tchaikovsky. Las bandas sonoras de las películas de Stanley Kubric son casi todas mezclas de autores clásicos, como el tema de Atmosphéres de György Ligeti, usada como fondo musical de “2001, Odisea en el espacio”, lo cual incluso hasta le causó un juicio.

Materia aparte es el auto plagio, que aunque también es frecuente en todas las formas del arte, la ciencia y la literatura, en la música es extremadamente abundante, entre otros autores tenemos al gran Stravinsky que en sus días se habría justificado a sí mismo por repetir sus anteriores creaciones poniendo como ejemplo a Vivaldi, quien para él habría compuesto 500 veces el mismo concierto

Igual está Mozart que sin quitarle su astronómica grandeza está lleno de muchos temas reciclados, igual Bruckner quien en parte del Te Deum se parece mucho al final del primer movimiento de su 7ma. Sinfonía, o Mahler que empleó sus canciones del Caminante Errante en la Primera sinfonía” y compilo en la Octava elementos de las Nos. 2, 3, 5 y 6.

Por eso cuando a un melómano acucioso le parece que alguna melodía le es conocida sin recordar de quien, no debe pensar que siempre es fantasía, es una simple muestra de que en el mundo de la creación musical es uno de los renglones más atacados por el plagio, la copia y la piratería, por lo menos en la que más se han cometido infracciones contra los débiles derechos de autor, especialmente ante  que llegaran los grandes avances tecnológicos que ya prácticamente los han pulverizado.

sábado, 11 de mayo de 2013


  


 
   
 
 REPORTAJE DESDE EL FRENTE

(Informe de una guerra despiadada) 

 

Aunque las ruinas lucen intactas y aún no ha terminado la guerra, el pais ya luce bastante destruido. Llegué ayer junto a otro colega de la BBS, y apenas subimos a la capital, pudimos constatar que las fotos de un combatiente con el ojo y pómulo golpeado y la bella mujer a la que calló un valiente militante son frecuentes por todas partes, pero los maquillan en el acto con petróleo para que tomen apariencia de normalidad. 

  No obstante el proceso continuo de aniquilación es enorme y se siente como si miles de toneladas de bomba solo mata gente hubiesen caído sobre el territorio. No hay un área, un campo, un sector que no haya sufrido del embate de los ataques que comenzaron en el fatídico año 1.999, cuando el entonces presidente se auto declaró la guerra. Las zonas más golpeadas han sido la actividad productiva, tanto pública como privada. Cañonazos de abandono, incapacidad con municiones de alto calibre y la corrupción a tiro de metralla han arruinado o eliminado la competitividad de la primera, mientras que obuses de persecución, leyes irracionales y expropiaciones ilegales han reducido a la segunda a una mísera muestra de lo que era en el pasado.

 En las áreas de servicios notamos que el desplome de la estructura fue casi total. Allí se usaron mortales granadas de incompetencia y cohetería de corruptela de largo alcance. Salvo alguno que otro escaso sector que está relacionado al control policial, casi nada funciona. Los hospitales desprovistos están llenos de heridos, las escuelas y liceos con pensum irracionales y las universidades sin presupuesto borraron la historia del pais sin que quede un remoto recuerdo del nivel que tuvieron antes. La ideología destructiva que usan los auto invasores ha sustituido la verdad, y a pesar del dolor del espectáculo, las investigaciones científicas dan risa al compararlas con los de cualquier pais serio.

Entramos en áreas controladas por el ejército y pudimos ver miles de cadáveres  de la creación artística, casi todos asesinados con el gas sarín del obsoleto pensamiento oficial. Cuando nos acercábamos al sitio vimos varios museos en ruinas por la mediocridad, donde solo se mostraban obras de artistas amigos del régimen. Igual nos percatamos de la destrucción en el campo de la literatura, en el cual las explosiones de las bombas caza bobos han sido terribles al prohibirse la importación de libros para contener lo que aquí llaman ideologías burguesas. Según unos estudiantes que se protegían con nosotros de las lacrimógenas, las lágrimas no les brotan por los gases, sino por las  dificultades que tendrán para lograr recuperar el terreno perdido.

 En los barrios y en las urbanizaciones, tanto de la capital como en otras ciudades, los delincuentes se apoderan de las noches porque el crimen sí paga. Y en este campo de batalla, la supuesta regeneradora de los delincuentes es una mujer con cara de perturbada que les brinda tragos, discotecas y mujeres para que no sufran. A consecuencia de los ataques con todo tipo de armas ligeras y largas se reportan oficialmente más muertes semanales que en Siria, Irak o en los centros del conflicto de los islamistas radicales.

Otro aspecto terrible de la conflagración es el aumento de los refugiados. El número de exilados por la guerra auto destructiva ha sido impresionante. Miles de gente preparada escapa todos los días de la catástrofe: jóvenes recién graduados, profesionales reputados, técnicos en todas las áreas y niveles. Las familias separadas lloran la ausencia de sus seres queridos pero saben que estos ya nunca volverán. Por informes que ya están en manos del Alto Comisionado de la ONU para Refugiados, muchos han sido acogidos por la NASA, en la Mercedes Benz de Alemania, en los centros de petróleo y desarrollo de Canadá, el Mar del Norte, Italia, España, Colombia, Panamá y Australia. La expulsión formal que les hizo el antiguo presidente, y el pánico a la metralla de los motorizados del gobierno y del hampa fomentada con sus armas, les amarra a la nueva patria para siempre. Para mucha gente, esta fuga de talentos es la formalización de la partida de defunción del pais.

En otro frente, la moral ha sido decapitada al estilo talibán. La corrupción, la mentira y lo insultos lanzados a lo loco por los gobernantes del proceso han producido más muertes que durante la II Guerra Mundial y expertos en conflictos raros dicen que equivalen a un ataque con gas mostaza.  El rey de España trato de callar a uno pero se retractó por temor a que le bombardearan las inversiones. 

Logramos salir hacia zonas cercanas a la capital y el panorama geográfico es deprimente, no solo por la ruina de los que eran campos de cultivo productivo, sino que por todas partes se ven obras derruidas, inconclusas o en mal funcionamiento. Las columnas de humo y los incendios causados por las bombas invisibles son frecuentes en las refinerías y en los campos petroleros. En muchas se han producido muertes masivas pero nadie declara por temor a la represión. En todas partes la escasez de productos básicos que antes se producían en el pais y se exportaban es continua y sigue en aumento. No hay repuestos, no hay una vivienda para alquilar y las pocas que se consiguen se mueve en el mercado negro a diez veces el precio de antes.



Para completar la angustia de los habitantes, día y noche suenan las alarmas  para advertir que se va la luz, pero como estas también fallan al ser manejadas por cubanos, destruyen los pocos equipos eléctricos que quedan.   Nos impresionaron las colas de autos en las autopistas, no sabemos si para escapar de los centros de destrucción o porque se auto castigan, pero obligan a los desesperados conductores a cambiar inútilmente su destino y seguir dando vueltas horas y horas asediados por motorizados que tratan de suicidarse pasándolos en culebreos a cinto cincuenta kilómetros por hora. Para agravar el caos, la expropiación que hicieron de los estacionamientos hace que los pobres conductores ni siquiera tengan donde parar. Para ayudarlos, el gobierno regala el combustible que compra por encima de su valor al pais que dice que es su peor enemigo.  Para un profesor de siquiatría de la UCV a quien entrevistamos en una cola, estas han sido la principal causa de la locura que se refleja en las opiniones de los gobernantes cada vez que se desahogan hablando en cadenas que nadie oye.

 Si algo nos afectó, porque destruye la idea que teníamos de ese pais en guerra, es que ya no hay riquezas. Los fondos del petróleo se ha regalado y malbaratado de una manera criminal, el petróleo lo venden por cuotas que nadie cancela y todas las tesoros minerales se le han hipotecado a China que paga con algunos productos que están prohibidos en todo el mundo. En uno de los frentes de resistencia, un experto en avalanchas y desastres naturales nos dijo que sí para destruir al pais se usaron un millón de millones de dólares, para reconstruirlo requerirían diez mil millones de millones de la ilegal moneda verde, que es la que los sostiene y de paso mantiene a Cuba para que los invada con disimulo.