Share It

domingo, 21 de diciembre de 2014


EL CAOS
 
Texto y fotos: O.G
 
 
 

 Al comienzo en el mundo  solo regía el caos. Así lo cuenta la Teogonía de Hesíodo y lo vocaliza la tradición órfica. Para esta, él era el descendiente de Chornos y Ananké y lo llamó el vientre de la oscuridad de donde surgió el huevo cósmico que contenía el Universo. También lo alude el mito pelasgo de la creación, que dice que Eurínome, la diosa de todo, hizo germinar al mundo de ese Caos. Ovidio lo describe como rudis indigestaque moles, -una masa cruda e indigesta-, un bulto sin vida, informe y sin bordes formado de semillas discordantes.

El texto bíblico dice en Génesis 1:1-31: "La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Y dijo Dios: "Hágase la luz y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, ya las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana, el primer día".

El diccionario de la lengua española lo define entre otras acepciones como un estado de confusión y desorden en que se hallaba la materia hasta el momento de la creación del cosmos. Pero en otros contextos de la palabra también se le dan acepciones filosóficas, al igual que los hay en la física y en las matemáticas.

 A pesar de que filosóficamente es un concepto que debió desaparecer al crearse  el orden en el universo, la realidad que vive el mundo da la impresión de que no se ha terminado y fuese él quien rige la conducta de los hombres y las sociedades. Tras un aparente orden social, económico, mental o espiritual,  el desequilibrio en todas sus formas pareciese que es quien ha tomado el mando.
 


 
  En física y matemáticas ha sido desarrollada la Teoría del Caos, la cual estudia sistemas dinámicos muy sensibles que permanecen siempre iguales a las condiciones iniciales y se mantienen ajenos a las variaciones. Estos sistemas los clasifican en estables, inestables y caóticos.

Un sistema es estable cuando al paso de cierto tiempo es atraído hacia su punto inicial de orden o regresa a su órbita inicial.

Uno inestable es aquel que se escapa de todos los factores atrayentes y permanece indeterminable.

El sistema caótico es el que tiene los dos comportamientos: existe algo que lo lleva al orden o a su medio primario, pero a la vez, hay una fuerza que lo aleja de él.

De un sistema estable o inestable, del cual se conocen sus características y condiciones iniciales fijas, se puede llegar a conocer exactamente su evolución en el tiempo. Pero en el caso de los sistemas caóticos, una mínima diferencia en esas condiciones hace que evolucione de una manera totalmente distinta.

Los mejores ejemplos que dan los físicos de sistemas caóticos son el sistema solar, el rumbo de los fluidos en un régimen turbulento y el crecimiento de la población.

De allí que tanto en las ciencias como en la filosofía existan límites del conocimiento para poder determinar la existencia de un orden o un caos total. Tanto el uno como el otro no son más que una ficción, una entelequia para establecer un punto de acomodo desde donde poder intentar explicar los enigmas fundamentales de nuestro origen y destino. Algo comprensible, ya que sin un orden para situarse se dificulta toda reflexión que queramos  hacer sobre el universo, haciéndose evidente que el caos no es un buen punto de apoyo para utopías.

Visto de otra manera, no se puede saber si el universo es ordenado o caótico por tres razones: primera, cualesquiera que sean las presunciones de las que partamos, todas tienen escaso acceso a los elementos casi infinitos que deben existir en él, los cuales son indispensables para un juicio objetivo sobre el sistema en el que se desarrolla.

 Por otro lado no tenemos los medios de cálculo para valorar semejantes magnitudes y  finalmente está el efecto de distorsión que produce un factor cualquiera que este sea modificando totalmente cualquier hipótesis que se levante.

 


 

Esa dificultad cognoscitiva es la que ha llevado a que la mayor parte de la explicaciones de la relación caos-orden sean por la vía religiosa, mágica o mítica, o simplemente racionalizadas con una lógica humana que solo es parte insignificante de una realidad mayor, de la cual lo único que nos consta es que existe y que está por encima de nuestro entendimiento. La prueba de ello es que nunca hemos podido desentrañar el misterio del mundo, ni la razón de nuestra presencia, ni nuestro destino, algo que ya entrevieron hace mucho los primeros agnósticos griegos.

 

CAOS Y ORDEN
 
 
 

 

La observación de la naturaleza, de la conducta humana y las sociedades llevan a elucubrar ciertos códigos del sistema que especulativamente podríamos resumir así:

•El caos engendra al orden, pero tarde o temprano sea cual sea su tiempo y magnitud este cede paso de nuevo al caos.

•Todo orden es provisorio. Algo hace que no pueda mantenerse vigente, con lo cual se desnaturaliza su esencia y condición como sistema permanente.

•Los sistemas caóticos son tantos que deben ser parte de un estado de caos mayor, el cual podría estarse acrecentando por la acumulación de infinitas unidades dispersas.

•El caos empieza a imponerse sobre cualquier orden cuando parece que este va a estabilizarse.

•La nada está fuera de los sistemas de caos y orden, lo que hace pensar que al principio no existieron ni el uno ni el otro y en algún momento dejaran de existir.

•Toda noción de tiempo supone un orden, lo que no se sabe es la realidad intrínseca de ese tiempo, ni cuando comenzó ni cuándo terminará si fuere el caso. Con ello podría darse la circunstancia de que todo tiempo se da en un sistema de caos.

 

CAOS EXISTENCIAL
 
 

 

Cuando nos referimos  a la forma y la manera de vivir y comportarse de ciertos individuos y sociedades, el caos se presenta con el nombre de desorden. Si este es personal, repetitivo y demasiado manifiesto se le llama desorden existencial y es tratado por la psicología, en donde se le conoce más exactamente como Desorden Esquizotípico de la personalidad, una condición siquiátrica caracterizada por un patrón de deficiencia en las relaciones interpersonales y perturbación en los patrones de pensamiento, apariencia y conducta.

No se sabe que la causa, pero las personalidades de ese tipo tienen un componente genético que parece ligado a la esquizofrenia, y aunque no es propiamente una forma de dicha enfermedad, los que lo padecen pueden ser perturbados desde el punto de vista mental.

Algunos de los signos más comunes del comportamiento de estos individuos son su incomodidad con el medio en el que viven, la mala adaptación a las reglas y estructuras sociales, las apariencias extrañas, las manifestaciones inapropiadas de los sentimientos, poca destreza social y falta de relaciones interpersonales; es decir, que además de no ser seres comunes tampoco se adaptan al sistema que la organización humana ha creado como modelo de convivencia.

 Los psicólogos siempre han especificado que los desórdenes psicológicos envuelven aspectos relacionados al comportamiento y establecen como causa del desorden factores biológicos, psicológicos y sociales, y cuando se trata de ese desorden esquizotípico de la personalidad los ven como una patología crónica que puede mejorarse pero no curarse.

 

CAOS SOCIAL

 

 
 

Es el desorden generalizado en una sociedad. La carencia de un sistema para su desarrollo y mantenimiento armónico, la falta de normas colectivas de acción eficaces, el irrespeto por las reglas recomendables para que un grupo viva con una armonía y calidad de vida positiva.

Sus causas suelen ser diferentes y complejas. Al observar en un mapa los países o sociedades caóticas, podremos encontrar que a través de la historia casi cubren todo el planeta, los factores que lo han desencadenado son muy diversos: lucha por la afirmación de nacionalidades, herencias coloniales, imposibilidad de compaginar civilizaciones de distinta naturaleza, existencias de riquezas que no han sido producto de un trabajo ordenado y creativo, diferencias en el concepto de orden, falta de educación, las promesas socialistas, las desigualdades económicas, y en especial direcciones políticas caóticas y erradas, destacándose  el liderazgo de individuos con desorden esquizotípico de la personalidad.

Fuese cualquiera que fuese la causa de los caos sociales, es interesante señalar que en estos tiempos cada vez hay más sociedades que marchan al mismo tiempo hacia una desintegración, tal vez por la imposibilidad de que funcionen las estructuras sociales por el aumento de la población, el develamiento del engaño de las teorías igualitarias, la corrupción y la caída de la máscara de los dirigentes políticos y sociales.

Posiblemente en estos tiempos los mejores ejemplos están en algunos lugares de África y en un lugar que se llamaba Venezuela
 
 

sábado, 13 de diciembre de 2014


 

CONTRATO MORTAL
 
O.G. de los Archivos.

 
 
 
 

Hace mucho, en el ejercicio de la función de Juez Penal Accidental, mientras reflexionaba sobre el alarmante crecimiento de las muertes en el país, recordé la  extraña carta de un reo acusado  de varios asesinatos,  y la cual escrita a mano y en letra estremecida me envío poco antes de la sentencia. Este era su texto:
 

“Ciudadano juez, yo Lucio Mondragón, procesado según el expediente C-923.3 de ese tribunal, me dirijo a usted a objeto de declararme culpable del asesinato  voluntario con alevosía y premeditación de las veinte  personas de que se me acusa, todas ultimadas en distintas  formas y ocasiones. 

Declaración esta que le hago, no a objeto de obtener clemencia, sino a los simples efectos de la tranquilidad de mi conciencia. No obstante, para su conocimiento quiero informarle de los siguientes hechos y circunstancias:

En la mañana del día 4 de Abril de 2.005, se presento a mi hogar en Sabana de Madrigal, una señora de rostro hermoso, extremadamente sensual, que vestía una capa sobre la ropa y de la cual se  desprendía un olor de perfume extraño que nunca antes había experimentado. No obstante su belleza tentadora, había una profunda tristeza en  las líneas de su rostro, y en sus ojos, de mirar profundo y un verde inexistente en ningunos otros ojos que antes hubiese visto se reflejaban una preocupación extrema.

 Sorprendido de esa presencia en mi habitación, a donde no sé cómo entró, mi primera reacción fue un contenido grito de asombro. Luego de una sensación que oscilaba entre la fascinación por su belleza y un desagrado que emergía del más profundo de los caminos secretos de mi alma,  pregúntele quien era, que deseaba y como había entrado en el lugar. Cuál no sería mi sorpresa cuando la encantadora dama,  quitándose la capa me dejó ver sus largas piernas de un torneado que rayaba en la perfección, y luego de sentarse en una punta de mi cama sin dar repuesta a mis preguntas, dijo:

- Lucio, perdona,  pero vengo a plantearte algo que no será de tu agrado y tendrá graves consecuencias por el resto de tus días.

La miré aún más estupefacto y tratando de calmarme un poco pregunté:

-¿De qué se trata?  Señora.

Allí empezó a hablar aquel encanto de mujer:

- Lucio, yo soy la muerte. He venido por ti. En tu corazón hay una arritmia que en base a tu código genético y por la voluntad de quien te diseñó, con un simple gesto de mis manos  puedo detener el flujo de sangre que viaja de  tu corazón hacia  el cerebro y será tu adiós al mundo en este día. Nada podrá detenerlo que no sea mi voluntad, porque es un mandato superior del que no hay escapatoria.

En aquel momento palidecí. Mi pecho latió aceleradamente y sentí un apego por  la vida tan fuerte que nunca imagine que existiera dentro de mí. Obnubilado y sin poder proferir palabras, a partir de ese instante continué escuchando el macabro soliloquio.

-Espero que no se apodere de ti el desaliento –dijo-  Se  realista ante lo que voy a decirte.  Tengo poderes extraordinarios y todo lo vivo me pertenece luego del corto ciclo que se les ha dado solo para constatar que antes no fueron, y que en  breve tiempo no serán.  Te aclaro, es mi obligación el control de los lapsos de la vida y la densidad del mundo en un límite  que me fue establecido como condición para disponer de los poderes extremos que disfruto.  Siempre fui cumplidora de mis deberes. Impulsé guerras, movilicé gérmenes, epidemias, desaté pasiones furibundas y mantuve en el poder por largo tiempo a tiranos asesinos. Pero el crecimiento del mundo me hizo cada día más difícil la tarea. Las guerras y las enfermedades del pasado solo sirvieron de alerta para la habilidosa  raza humana,  que aunque me permitía mantener un cupo todavía aceptable de cosecha, les llevó a reducir las beligerancias y a controlar las enfermedades que los liquidaban en masa. Para aumentar mis dificultades, el incesante crecimiento de la excitación erótica aumento la población a niveles que ya me han puesto en déficit con mis compromisos.  Esa es la razón de mi presencia. Ahora necesito  auxilio individual. Hombres que para prolongar su vida se comprometan a entregarme  muchos cadáveres en el transcurso de la suya. Tú eres uno más de ese ejército de asesinos que estoy formando. Deberás matar continuamente en tu ciclo existencial. Te traspaso parte mi capacidad y para sobrevivir deberás cumplirlo. De otra manera hoy es el día final de tu existencia y solo puedo decirte, mira al cielo desde esa ventana estrecha y respira por tus ojos el azul profundo de la mañana, porque esta será tu postrer mirada.

En el acto señor Juez, sacó un pergamino de su bolso y  colocándolo a un lado de la cama  expresó:

-Este es el contrato que te dará la salvación, léelo, fírmalo y cúmplelo para que alargues la fecha de tu muerte.

De él, señor Juez  transcribo el texto:
 
 
 
 
 
 

“Yo la muerte, dueña de toda la vida en todas las comarcas conocidas, reina soberana de la mínima expresión vital que se arrincone en  cualquier orificio del más perdido lugar que tenga espacio en el planeta, emperatriz implacable de la destrucción de cualquier forma celular que exista en todas la galaxias existentes y las que seguirán existiendo  por milenios de milenios en el eterno devenir del tiempo,  con el pleno poder que tengo para establecer las condiciones contractuales de toda relación que me vincule, acuerdo con  Lucio Mondragón, hombre, de esta tierra, de  lugar y profesión sin importancia, un acuerdo de obligatorio cumplimiento de su parte para sobrevivir por el lapso de cuarenta años más contados desde este día,  y el cual se regirá por las siguientes reglas de obligatorio cumplimiento:

1.- El contratado se obliga a exterminar con sus propias manos a la mayor brevedad y en la forma y medios que desee, a un mínimo de veinte personas, sin distinción de edad, sexo y condición social,  en un plazo no mayor de cinco años contados desde la fecha de la firma  de este acuerdo.

2.- El contratado deberá comprobar la cesación de toda manifestación vital en cada uno de los objetos de su obligación, y rematarlos de forma artera  en el caso de que un postrer aliento indujese a pensar en la posibilidad de salvación.

3.- Por cada persona a la cual me entregare por encima del cupo establecido, el contratado disfrutará de dos años extras de vida de la que aquí le he concedido sin que en ningún caso pueda superar los cien años, salvo que aceptaré el mayor lapso en estado de absoluta decrepitud.

4.- Queda fuera de territorio de acción para el contratado la zona del medio oriente, África y Afganistán y Venezuela, en donde ya he establecido las debidas representaciones para el auxilio en mis funciones.

5.- El contratado jura que no pertenece a la infantería de marina de los Estados Unidos, ni a grupos terroristas de creencia musulmana o cualquier otra, que pudieran alterar la contratación de alto nivel que tengo suscrita con ese  tipo de organismos.

6.- De mi parte solo quedo comprometida  a respetar su vida por el tiempo arriba señalado.”

Ese fue el contrato que firme señor juez,  y le confieso que el instinto de conservación ha sido el que me obligó a las aberraciones que cometí y que han desgarraron las fibras de mi despedazado corazón.”

Como juez pensé que este caso parecía la espléndida defensa de un criminal astuto o las elucubraciones de un demente…. pero dos meses después recibí una carta semejante de otro preso,  y esta mañana, para mi estremecimiento acabo de abrir una tercera….